Por qué no puedes dormir, y por qué contar ovejas no funciona.
Llega la noche y, en lugar de sentir el sueño, sientes ansiedad. Te metes en la cama esperando que el sueño llegue, pero no lo hace. Empiezas a darle vueltas a todo, a preocuparte por las horas que te quedan, por lo cansada que estarás al día siguiente.
ISA GIL
5/17/20261 min read


Llega la noche y, en lugar de sentir el sueño, sientes ansiedad. Te metes en la cama esperando que el sueño llegue, pero no lo hace. Empiezas a darle vueltas a todo, a preocuparte por las horas que te quedan, por lo cansada que estarás al día siguiente.
Intentas forzar el sueño. Cuentas ovejas, te relajas, meditas, evitas pantallas... Haces todo lo que te han dicho para dormir. Pero cuanto más te esfuerzas por conciliar el sueño, más despierta te sientes. La cama se convierte en un campo de batalla y la noche en una tortura. Estás 'cazando' el sueño, y eso lo ahuyenta.
El sueño, al igual que el hambre o la sed, es un fenómeno natural que no se puede forzar. Cuanto más intentas tenerlo, más se escapa. Tu intento de controlarlo es lo que lo impide. En terapia, sabemos que 'si quieres que el enemigo huya, no le persigas, sino espérale por la espalda'.
Si te acuestas y después de 15 minutos no puedes dormir, levántate de la cama. Sal de la habitación y realiza alguna actividad monótona o aburrida, como leer un manual, doblar ropa, o escuchar un podcast que no te interese mucho, en un sitio con poca luz. No te acuestes hasta que sientas verdadero sueño. Esta 'prescripción del síntoma' te permitirá salir de la trampa de la caza del sueño.
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