Por qué intentar calmarte es lo que te mantiene en pánico.

Sientes que tu corazón se acelera, te falta el aire, te mareas. La sensación es horrible, el miedo a perder el control es abrumador. Tu primer instinto es luchar contra esas sensaciones, hacer que desaparezcan a toda costa.

ISA GIL

3/15/20261 min read

Sientes que tu corazón se acelera, te falta el aire, te mareas. La sensación es horrible, el miedo a perder el control es abrumador. Tu primer instinto es luchar contra esas sensaciones, hacer que desaparezcan a toda costa.

Intentas respirar profundo, distraerte, salir de la situación que te lo provoca, o incluso evitas lugares donde crees que podría ocurrir. Pero, ¿Qué pasa? Paradójicamente, cuanto más te esfuerzas por calmarte, más fuerte se hace el pánico. Es como intentar no pensar en un elefante rosa: el solo hecho de intentarlo lo hace más presente.

En terapia, decimos que el problema no es el miedo inicial, sino tu intento de controlarlo. Ese 'miedo al miedo' es la verdadera trampa. Cuando luchas contra tus sensaciones, les das más poder. El control que intentas ejercer es lo que te hace perder el control.

En lugar de luchar contra la sensación, la próxima vez, intenta sentirla del todo. No la evites ni intentes modificarla. Solo obsérvala como un curioso científico observa un fenómeno, sin juzgarlo. ¿Qué cambia cuando no luchas?